Es normal que, al escuchar hablar del sistema super inductivo, surjan dudas. El nombre suena técnico, incluso algo complejo, pero en realidad hace referencia a una tecnología que se utiliza en fisioterapia para estimular tejidos profundos mediante campos electromagnéticos de alta intensidad.
Muchas personas llegan a este tipo de terapia después de convivir con dolor, rigidez o una lesión que no termina de mejorar. Otras la descubren porque han oído hablar de la magnetoterapia superinductiva y quieren saber si realmente puede ayudarles, si duele, si tiene contraindicaciones o si es diferente a otros tratamientos como la magnetoterapia convencional, la diatermia o las ondas de choque.
En este artículo vamos a explicarlo de forma clara qué es el sistema super inductivo, cómo funciona, qué efectos puede producir en el cuerpo. También veremos en qué casos puede tener sentido y qué expectativas conviene tener antes de empezar.
Qué es el sistema super inductivo en fisioterapia
El sistema super inductivo es una tecnología utilizada en fisioterapia que aplica campos electromagnéticos de alta intensidad sobre una zona concreta del cuerpo. Estos campos atraviesan los tejidos de forma no invasiva y pueden estimular estructuras profundas como músculos, nervios o articulaciones sin necesidad de agujas ni contacto directo con la piel.
Dicho de forma sencilla: no trabaja “calentando” la zona ni masajeando el músculo desde fuera, sino generando un estímulo electromagnético capaz de provocar una respuesta neuromuscular. Según el programa y la intensidad utilizada, esa respuesta puede buscar distintos objetivos: disminuir la sensación de dolor, relajar una zona rígida, activar musculatura o mejorar la tolerancia al movimiento.
También puedes encontrar esta terapia con otros nombres, como magnetoterapia superinductiva, estimulación magnética periférica o terapia superinductiva. En muchos casos se utiliza el término “super inductivo” para diferenciarla de la magnetoterapia convencional, que suele trabajar con intensidades más bajas y una sensación mucho más suave.
Una de sus características más llamativas es que el paciente puede notar una estimulación profunda, vibración interna o contracciones musculares involuntarias durante la sesión. Esto no significa que el tratamiento sea agresivo; la intensidad se adapta de forma progresiva según la tolerancia y el objetivo clínico.
Lo importante es entender que el sistema super inductivo no es una técnica aislada para “quitar el dolor” sin más. Es una herramienta de fisioterapia avanzada que puede tener sentido cuando existe una indicación clara y cuando se integra dentro de un tratamiento bien planteado.

Cómo funciona el sistema super inductivo
Para entender cómo funciona el sistema super inductivo, conviene imaginarlo como una forma de estimulación profunda. No actúa como un masaje, ni como una corriente superficial, ni como una fuente de calor. Su base es diferente: utiliza un campo electromagnético de alta intensidad que atraviesa los tejidos y puede generar una respuesta en estructuras más profundas.
Ese estímulo puede llegar a zonas que, con otras técnicas externas, son más difíciles de influir directamente: musculatura profunda, nervios periféricos o articulaciones con rigidez. Por eso, durante la sesión el paciente puede notar una sensación intensa, una vibración interna o incluso contracciones musculares involuntarias.
Qué ocurre en el cuerpo durante la aplicación
Cuando el campo electromagnético se aplica sobre una zona concreta, puede producir varios efectos:
- Estimulación neuromuscular: el músculo puede contraerse de forma involuntaria, lo que permite activar zonas que están inhibidas o con baja respuesta.
- Modulación del dolor: el estímulo puede influir en cómo el sistema nervioso procesa la señal dolorosa.
- Mejora de la movilidad: al reducir rigidez o tensión, algunos pacientes notan más facilidad para moverse después de la sesión.
- Aumento de la tolerancia al ejercicio: si el dolor baja o el músculo responde mejor, puede ser más sencillo iniciar trabajo activo.
Esto no significa que el sistema super inductivo “repare” automáticamente una lesión. Lo que puede hacer es crear una ventana de oportunidad: menos dolor, mejor activación o más movilidad para poder avanzar con el tratamiento.
Por qué la intensidad debe adaptarse
No todos los pacientes necesitan el mismo estímulo. Una persona con dolor agudo o mucha sensibilidad no tolerará la misma intensidad que alguien con rigidez crónica o una lesión de larga evolución. Por eso, el tratamiento debe ajustarse de forma progresiva.
La sensación ideal no debería ser dolorosa. Puede ser intensa, diferente o sorprendente al principio, pero siempre debe mantenerse dentro de un rango tolerable. Si el estímulo es demasiado fuerte, no necesariamente será más eficaz. En fisioterapia, más intensidad no siempre significa mejor tratamiento.
El efecto inmediato no siempre es el resultado final
Algunas personas notan alivio o más movilidad desde la primera sesión. Otras necesitan varias aplicaciones para valorar si la terapia tiene sentido en su caso. Esto es normal. La respuesta depende del tipo de lesión, del tiempo de evolución, del nivel de dolor, de la sensibilidad del sistema nervioso y de si se combina o no con ejercicio y educación.
Por eso, el sistema super inductivo debe entenderse como una herramienta dentro de un proceso, no como una solución aislada. Su verdadero valor aparece cuando se utiliza para facilitar que el paciente se mueva mejor, tolere mejor la carga y recupere función de manera progresiva.

Beneficios del sistema super inductivo
Los beneficios del sistema super inductivo dependen mucho de la indicación, de la zona tratada y de cómo se combine con el resto del tratamiento. No debería entenderse como una solución única para cualquier dolor, sino como una herramienta que puede ayudar en determinados momentos del proceso de recuperación.
Su principal valor está en que puede actuar sobre tejidos profundos de forma no invasiva, generando una respuesta muscular y neurológica que, en algunos pacientes, facilita el alivio del dolor y mejora la movilidad.
Alivio del dolor y reducción de sensibilidad
Uno de los usos más habituales del sistema super inductivo es la modulación del dolor. En algunos casos, el estímulo electromagnético puede ayudar a reducir la sensibilidad de la zona tratada y hacer que el paciente tolere mejor el movimiento.
Esto puede ser especialmente útil cuando el dolor impide avanzar: por ejemplo, una persona con dolor lumbar que no tolera ciertos ejercicios, una rodilla rígida tras una lesión o un hombro que se protege constantemente por miedo al dolor.
El objetivo no es “dormir” la zona ni tapar el problema, sino reducir la intensidad del dolor lo suficiente para poder recuperar movimiento y función.
Mejora de la movilidad y la rigidez
Cuando hay rigidez, tensión muscular o sensación de bloqueo, la magnetoterapia superinductiva puede ayudar a mejorar la sensación de movilidad tras la sesión. Algunos pacientes notan que la zona se mueve con más facilidad o que disminuye la sensación de agarrotamiento.
Esto puede tener sentido en procesos donde el dolor ha llevado al cuerpo a protegerse demasiado, reduciendo movimiento y aumentando tensión muscular.
Activación muscular y recuperación funcional
Otro beneficio interesante es la capacidad de generar contracciones musculares profundas. Esto puede ayudar en casos donde existe dificultad para activar bien una zona, pérdida de confianza en el movimiento o inhibición muscular tras una lesión.
Por ejemplo, tras ciertos procesos de dolor articular, lesiones musculares o periodos de inactividad, el sistema puede ayudar a “despertar” la musculatura antes de introducir ejercicios más activos.
Apoyo para empezar a moverse mejor
En muchos pacientes, el mayor beneficio no está solo en lo que ocurre durante la sesión, sino en lo que permite hacer después. Si el dolor baja, la musculatura responde mejor o la rigidez disminuye, resulta más sencillo empezar a caminar, hacer ejercicios de fuerza suave o recuperar actividades del día a día.
Ese es el enfoque más realista: usar el sistema super inductivo como una ayuda para avanzar, no como un sustituto del movimiento.

Para qué lesiones o problemas se utiliza el sistema super inductivo
El sistema super inductivo puede utilizarse en distintos problemas musculoesqueléticos, especialmente cuando el objetivo es modular el dolor, mejorar la movilidad o facilitar la activación muscular. Aun así, conviene ser prudentes: no es una terapia indicada para cualquier persona ni para cualquier lesión. Su utilidad depende de la valoración previa, la fase del proceso y la respuesta del paciente.
En fisioterapia, esta tecnología suele plantearse como complemento dentro de un plan más amplio, no como tratamiento aislado. Puede tener sentido cuando el dolor o la rigidez impiden avanzar con el movimiento, el ejercicio o la recuperación funcional.
Dolor lumbar, cervical y ciática
En algunos casos de dolor lumbar, dolor cervical o síntomas tipo ciática, el sistema super inductivo puede ayudar a reducir la sensibilidad de la zona y mejorar la tolerancia al movimiento. Esto no significa que “cure” una hernia, una artrosis o una protrusión discal, sino que puede ser útil para disminuir el dolor y facilitar que el paciente empiece a moverse mejor.
En estos casos, lo importante es diferenciar si el dolor viene de una irritación nerviosa, una sobrecarga muscular, una articulación rígida o una combinación de factores.
Tendinopatías y dolor articular
También puede utilizarse como apoyo en procesos de dolor persistente en hombro, rodilla, codo, cadera, tobillo o pie. En tendinopatías o dolor articular crónico, puede ayudar a modular la sensibilidad y preparar la zona para tolerar mejor la carga progresiva.
El tratamiento activo sigue siendo clave, especialmente en tendones y articulaciones. El sistema super inductivo puede facilitar el proceso, pero no sustituye el fortalecimiento ni la readaptación.
Lesiones musculares y recuperación funcional
En lesiones musculares, sobrecargas o procesos de pérdida de activación, esta tecnología puede ayudar a estimular la musculatura profunda y mejorar la respuesta neuromuscular. Esto puede ser útil tras periodos de reposo, dolor prolongado o dificultad para activar correctamente una zona.
Por ejemplo, en una rodilla dolorosa donde el cuádriceps está inhibido, o en una zona lumbar que se protege constantemente, el estímulo puede ayudar a recuperar sensación de control y facilitar el trabajo posterior.
Dolor persistente y baja tolerancia al movimiento
Uno de los perfiles donde más sentido puede tener es el paciente con dolor persistente que tiene miedo a moverse o que no tolera bien el ejercicio. En estos casos, el objetivo inicial no es “forzar”, sino reducir la sensibilidad y crear una ventana para empezar con movilidad, fuerza suave y educación.
La clave es que la tecnología ayude al paciente a avanzar. Si solo se aplica de forma pasiva sin cambiar nada más, el beneficio suele ser limitado.
Procesos óseos o edema óseo
Algunos protocolos de magnetoterapia superinductiva se utilizan como apoyo en procesos donde interesa estimular tejidos profundos, como edema óseo o recuperación tras ciertas lesiones óseas. En estos casos es especialmente importante que exista una indicación clara, pruebas de imagen y coordinación con el diagnóstico médico.
No se debe aplicar de forma genérica ante cualquier dolor óseo. Primero hay que saber qué ocurre y después decidir si la terapia puede aportar valor.

Diferencias entre sistema super inductivo y magnetoterapia convencional
Aunque muchas personas los confunden, el sistema super inductivo y la magnetoterapia convencional no son exactamente lo mismo. Ambas terapias utilizan campos magnéticos, pero la intensidad, la profundidad del estímulo y el tipo de respuesta que generan en el cuerpo son diferentes.
La magnetoterapia convencional suele trabajar con campos de baja intensidad. Es una terapia más suave, que normalmente no produce una sensación intensa durante la aplicación. Se ha utilizado tradicionalmente en procesos donde se busca favorecer la recuperación tisular, modular dolor o acompañar lesiones óseas y articulares.
El sistema super inductivo, en cambio, utiliza campos electromagnéticos de alta intensidad. Esto permite una estimulación más profunda y una respuesta neuromuscular más evidente. Por eso, durante la sesión puede aparecer sensación de vibración interna, activación muscular o contracciones involuntarias. No se trata solo de “aplicar magnetismo”, sino de generar un estímulo capaz de influir en músculo, nervio y percepción del dolor.
Tabla comparativa: magnetoterapia convencional vs sistema super inductivo
| Característica | Magnetoterapia convencional | Sistema super inductivo |
|---|---|---|
| Tipo de estímulo | Campo magnético de baja intensidad | Campo electromagnético de alta intensidad |
| Sensación durante la sesión | Muy suave o casi imperceptible | Estimulación profunda, vibración o contracción |
| Profundidad del estímulo | Menor intensidad, efecto más progresivo | Mayor profundidad y respuesta neuromuscular |
| Objetivo habitual | Apoyo en recuperación tisular, dolor o procesos óseos | Modulación del dolor, activación muscular y movilidad |
| Papel en fisioterapia | Complemento suave dentro del tratamiento | Herramienta avanzada cuando se busca un estímulo más intenso |
| Necesidad de valoración previa | Recomendable | Imprescindible |
¿Cuál es mejor?
No se trata de que una terapia sea siempre mejor que otra. Son herramientas diferentes. La elección depende del objetivo clínico, de la fase de la lesión y de la tolerancia del paciente.
En algunos procesos puede tener más sentido una terapia suave y progresiva. En otros, cuando se busca una respuesta muscular o neurológica más clara, el sistema super inductivo puede aportar más valor. La clave está en no elegir la técnica por moda o por potencia, sino por indicación.
Por eso, más que preguntar “cuál es mejor”, la pregunta correcta sería: qué necesita mi lesión en este momento.

Cómo es una sesión de sistema super inductivo
Una sesión de sistema super inductivo debe empezar siempre con una valoración previa. Aunque la tecnología sea no invasiva, no debería aplicarse de forma automática ni simplemente sobre “la zona que duele”. Primero hay que entender qué está pasando, qué objetivo tiene el tratamiento y si esta herramienta encaja en el momento actual del paciente.
Durante la valoración se revisan los síntomas, la zona afectada, la movilidad, la fuerza, la sensibilidad, los antecedentes médicos y las posibles contraindicaciones. También se tiene en cuenta si existen pruebas de imagen, informes médicos o tratamientos previos.
Antes de aplicar la terapia
El fisioterapeuta decide:
- Qué zona se va a tratar
- Qué programa utilizar
- Qué intensidad inicial aplicar
- Cuánto tiempo mantener la estimulación
- Si conviene combinarlo después con ejercicio, terapia manual o trabajo de movilidad
Esto es importante porque no se trabaja igual un dolor lumbar agudo que una tendinopatía crónica, una rodilla con baja activación muscular o una zona rígida tras semanas de dolor.
Qué puede notar el paciente
Durante la sesión, el paciente puede sentir una estimulación profunda, vibración interna, contracciones musculares involuntarias o una sensación intensa pero controlada. En algunos casos la aplicación resulta relajante; en otros, más activa, como si el músculo estuviera trabajando.
La intensidad se adapta progresivamente. La sensación puede ser distinta a otros tratamientos de fisioterapia, pero no debería ser dolorosa ni desagradable. Si el estímulo resulta excesivo, se ajusta en el momento.
Qué ocurre después de la sesión
Después de aplicar el sistema super inductivo, algunas personas notan alivio, menos rigidez o más facilidad para moverse. Otras necesitan varias sesiones para valorar cambios reales. Ambas respuestas pueden ser normales.
Lo más interesante suele ocurrir cuando la sesión se aprovecha para avanzar con el tratamiento activo: caminar, mover mejor la zona, iniciar ejercicios de fuerza suave o recuperar gestos que antes generaban miedo o dolor.
Por eso, una sesión bien planteada no termina cuando se apaga el equipo. La tecnología puede abrir una ventana de mejora, pero el progreso se consolida con movimiento, educación y un plan adaptado.

Contraindicaciones del sistema super inductivo y precauciones
El sistema super inductivo es una terapia no invasiva y, en general, bien tolerada. Aun así, no debe aplicarse sin una valoración previa. Al trabajar con campos electromagnéticos de alta intensidad, existen situaciones en las que puede estar contraindicado o requerir una precaución especial.
Esto no significa que sea una tecnología peligrosa, sino que debe utilizarse con criterio profesional. Como ocurre con cualquier herramienta avanzada de fisioterapia, la seguridad depende de seleccionar bien al paciente, la zona de tratamiento, la intensidad y el objetivo de la sesión.
Contraindicaciones principales
De forma general, el sistema super inductivo no se recomienda o debe valorarse con especial cuidado en casos como:
- Marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados.
- Bombas de medicación implantadas.
- Embarazo.
- Tumores activos o procesos oncológicos no controlados.
- Infecciones activas, fiebre o procesos sistémicos agudos.
- Trombosis o problemas vasculares importantes.
- Epilepsia u otras enfermedades neurológicas relevantes.
- Implantes metálicos en la zona de tratamiento, según localización y criterio profesional.
- Aplicación directa sobre cabeza, zona cardíaca o áreas de riesgo.
Los manuales técnicos de sistemas super inductivos advierten especialmente sobre pacientes con marcapasos, implantes metálicos y otros dispositivos electrónicos cerca del aplicador, por el posible efecto del campo electromagnético sobre estos elementos.
Precauciones antes de la sesión
Antes de aplicar la terapia, el fisioterapeuta debe preguntar por antecedentes médicos, cirugías previas, prótesis, material metálico, medicación, enfermedades cardiovasculares, alteraciones neurológicas y cualquier proceso médico activo.
También es importante revisar la fase de la lesión. No se trabaja igual con un dolor agudo reciente que con una lesión crónica, una rigidez articular o un proceso de recuperación funcional. La misma tecnología puede tener objetivos muy diferentes según el caso.
Por qué no conviene aplicarlo sin valoración
El sistema super inductivo no debería utilizarse como un tratamiento genérico para cualquier dolor. Una persona puede tener dolor lumbar, dolor de rodilla o rigidez cervical por motivos muy distintos. Si no se identifica bien el origen del problema, la tecnología puede aportar poco o incluso no ser la opción más adecuada.
La valoración previa permite decidir si la terapia tiene sentido, qué zona tratar, qué intensidad utilizar y si debe combinarse con ejercicio, terapia manual o educación sobre el dolor. Esa es la diferencia entre “probar una máquina” y aplicar una herramienta terapéutica con criterio clínico.

Evidencia científica del sistema super inductivo: qué sabemos y qué no
El sistema super inductivo es una tecnología relativamente reciente dentro de la fisioterapia, por lo que conviene hablar de evidencia con prudencia. Hay estudios y revisiones sobre estimulación magnética periférica y campos electromagnéticos de alta intensidad que muestran resultados interesantes en dolor musculoesquelético, función y recuperación. Pero eso no significa que sea una solución universal ni que funcione igual en todos los pacientes.
La investigación disponible apunta a que la estimulación magnética periférica repetitiva puede ayudar a reducir el dolor y mejorar la función en algunos cuadros musculoesqueléticos, especialmente en dolor lumbar y dolor persistente. Un metaanálisis sobre dolor lumbar encontró evidencia de calidad baja o muy baja a favor de la estimulación magnética periférica para disminuir dolor y mejorar discapacidad funcional, por lo que los resultados son prometedores, pero todavía deben interpretarse con cautela.
También existen revisiones más recientes que agrupan terapias magnéticas de baja y alta intensidad y sugieren que pueden ser eficaces y seguras en el manejo del dolor musculoesquelético adulto, con mejoras descritas en dolor lumbar crónico, dolor postoperatorio y artrosis de rodilla. Aun así, estas conclusiones dependen mucho del tipo de estudio, de la patología tratada y del protocolo utilizado.
Lo que sí parece razonable afirmar
A día de hoy, podemos decir que el sistema super inductivo puede tener sentido como herramienta complementaria cuando el objetivo es:
- Modular el dolor
- Mejorar la tolerancia al movimiento
- Estimular musculatura profunda
- Reducir rigidez
- Facilitar el inicio del ejercicio terapéutico
- Apoyar procesos de recuperación musculoesquelética
Esto encaja especialmente bien en pacientes que no toleran todavía una carga alta de ejercicio o que necesitan una ayuda inicial para moverse con menos dolor.
Lo que todavía no conviene prometer
Lo que no sería correcto es afirmar que el sistema super inductivo “cura” lesiones, elimina siempre el dolor o sustituye a la fisioterapia activa. La evidencia no permite hacer ese tipo de promesas. Además, una misma tecnología puede tener resultados distintos según la persona, la fase de la lesión, la intensidad utilizada y el tratamiento combinado.
Por ejemplo, no es lo mismo utilizarlo en una lumbalgia aguda, en una tendinopatía crónica, en una artrosis de rodilla o en un cuadro de dolor persistente. La indicación debe individualizarse.
Por qué debe integrarse en un plan de fisioterapia
El valor del sistema super inductivo aumenta cuando no se usa como tratamiento pasivo aislado. Si ayuda a reducir dolor o rigidez, ese efecto debe aprovecharse para avanzar con ejercicio, educación, movilidad, fuerza o readaptación funcional.
En otras palabras: la tecnología puede abrir una ventana de mejora, pero el cambio duradero suele venir de recuperar movimiento, fuerza, confianza y tolerancia a la carga.

Sistema super inductivo: expectativas realistas antes de empezar
Antes de iniciar un tratamiento con sistema super inductivo, es importante tener expectativas claras. Esta tecnología puede ser muy útil en determinados casos, pero no debe entenderse como una solución rápida para cualquier dolor ni como un sustituto de una valoración fisioterapéutica completa.
Muchas personas llegan a este tipo de tratamiento buscando una respuesta inmediata. Es comprensible: cuando llevas tiempo con dolor, quieres notar mejoría cuanto antes. Y en algunos casos puede ocurrir. Hay pacientes que después de una sesión refieren menos rigidez, menos dolor o más facilidad para moverse. Sin embargo, otras personas necesitan varias sesiones para valorar si realmente les está ayudando.
Lo que puede aportar
El sistema super inductivo puede ayudar a:
- Reducir temporalmente la sensación de dolor.
- Mejorar la tolerancia al movimiento.
- Disminuir rigidez muscular o articular.
- Activar musculatura que responde peor por dolor o inhibición.
- Facilitar el inicio del ejercicio terapéutico.
- Complementar un plan de fisioterapia en lesiones musculoesqueléticas.
Su utilidad suele ser mayor cuando el dolor está impidiendo avanzar con el tratamiento activo. En esos casos, puede funcionar como una ayuda para que el paciente recupere confianza y empiece a moverse mejor.
Lo que no conviene esperar
No conviene esperar que el sistema super inductivo:
- Elimine siempre el dolor en una sola sesión.
- Cure una lesión por sí solo.
- Sustituya el ejercicio terapéutico.
- Funcione igual en todos los pacientes.
- Evite la necesidad de revisar hábitos, cargas o movilidad.
- Sea la mejor opción para cualquier patología.
- Esto es importante porque una herramienta avanzada no deja de ser eso: una herramienta. Su resultado depende de la indicación, del momento en que se utiliza y del plan que la acompaña.
Cómo saber si está funcionando
Más allá de preguntar solo “¿me duele menos?”, conviene observar otros cambios:
¿Me muevo con más facilidad?
¿Tolero mejor caminar, levantarme o agacharme?
¿Puedo hacer ejercicios que antes no podía?
¿La zona se siente menos rígida?
¿El alivio se mantiene o vuelve igual al poco tiempo?
Estas preguntas ayudan a valorar si la terapia está aportando algo útil al proceso. A veces el primer cambio no es la desaparición completa del dolor, sino una mejora en la función y en la confianza.
La clave: usarlo como parte del proceso
El sistema super inductivo tiene más sentido cuando se integra dentro de un tratamiento completo. Si una sesión permite moverte mejor, ese momento debe aprovecharse para introducir movilidad, fuerza, control de cargas o educación sobre el dolor.
La tecnología puede ayudarte a dar el primer paso, pero el objetivo final no es depender de ella. El objetivo es que recuperes función, seguridad y autonomía.

Sistema super inductivo en AD Fisioterapia Valencia: MagRex dentro de un plan clínico
En AD Fisioterapia Valencia utilizamos MagRex como equipo de sistema super inductivo dentro de un enfoque de fisioterapia avanzada. Esto significa que no lo aplicamos como una técnica aislada ni como una “máquina para todo”, sino como una herramienta más dentro de un plan clínico adaptado a cada paciente.
La diferencia importante no está solo en disponer de la tecnología, sino en saber cuándo tiene sentido usarla. Antes de aplicar MagRex, valoramos el tipo de dolor, la zona afectada, la movilidad, la fuerza, la sensibilidad, los antecedentes médicos y el objetivo real del tratamiento. No se plantea igual un dolor lumbar persistente que una tendinopatía, una rigidez articular o un proceso de baja activación muscular.
MagRex como apoyo, no como sustituto del tratamiento activo
El sistema super inductivo puede ayudar a modular el dolor, reducir rigidez o facilitar la activación muscular, pero el objetivo final no es que el paciente dependa de la tecnología. Su mejor uso suele estar en crear una ventana de mejora para poder avanzar después con ejercicio, movilidad, fuerza o readaptación funcional.
Por ejemplo, si una persona con dolor lumbar tolera mejor caminar o hacer ejercicios después de la aplicación, esa mejora debe aprovecharse para progresar. Si una rodilla dolorosa permite activar mejor el cuádriceps, el siguiente paso será trabajar fuerza y control. Si un hombro rígido se mueve con más facilidad, habrá que consolidarlo con ejercicios adecuados.
Valoración individual antes de decidir
No todos los pacientes necesitan MagRex. En algunos casos, puede ser muy útil. En otros, quizá sea más adecuado priorizar terapia manual, educación sobre el dolor, ejercicio terapéutico, diatermia, ondas de choque o un programa de fuerza progresivo.
Por eso, en AD Fisioterapia Valencia trabajamos desde una idea sencilla: primero entender el problema y después elegir la herramienta. Si buscas un tratamiento de fisioterapia en Valencia con tecnología avanzada, el sistema super inductivo puede ser una opción interesante siempre que esté bien indicado y forme parte de un plan completo.
La tecnología puede aportar mucho, pero el criterio clínico es lo que marca la diferencia.

Preguntas frecuentes sobre sistema super inductivo
