Tu hijo termina de entrenar con dolor en el talón. Al descansar mejora, pero las molestias vuelven cuando corre o salta. Si está en edad de crecimiento, una de las posibles causas es la enfermedad de Sever, también llamada apofisitis calcánea.
Se trata de un problema de la zona de crecimiento del hueso del talón que suele evolucionar bien con tratamiento conservador. Aun así, puede dificultar el deporte e incluso hacer que el niño cojee. Saber cuándo reducir la actividad, qué medidas pueden aliviarle y cómo volver a entrenar ayuda a manejarlo sin quitar importancia al dolor.
No todo dolor de talón en niños es Sever. Antes de empezar con ejercicios, cambiar el calzado o comprar unas plantillas, conviene aclarar de dónde vienen las molestias.
Qué es la enfermedad de Sever y por qué aparece
El calcáneo es el hueso que forma el talón. Durante la infancia, su parte posterior tiene una zona de crecimiento que todavía no ha madurado por completo. Allí se inserta el tendón de Aquiles, que conecta la musculatura de la pantorrilla con el pie.
Las carreras y los saltos someten esa zona a esfuerzos repetidos. En algunos niños, especialmente durante los periodos de crecimiento, aparece dolor. Es frecuente en deportes como fútbol, baloncesto o atletismo, aunque también puede ocurrir en niños menos activos.
El comienzo no siempre coincide con un golpe. A veces las molestias aparecen después de añadir otro entrenamiento semanal, jugar varios partidos en un torneo o volver a la actividad tras las vacaciones. El cambio puede parecer pequeño, pero suma esfuerzo al que ya suponen el colegio, los recreos y el resto del día.
El crecimiento, la cantidad de actividad, el descanso y la movilidad del tobillo pueden influir. Eso no significa que el niño tenga unos pies defectuosos ni que deba abandonar el deporte. Significa que hay que entender qué está provocando dolor y adaptar la actividad mientras mejora.
Cómo reconocer las molestias y cuándo consultar
El dolor suele notarse en la parte posterior o inferior del talón y aumentar al correr, saltar o después de entrenar. Puede afectar a un pie o a los dos. El descanso acostumbra a aliviarlo, aunque las molestias pueden volver con el siguiente esfuerzo.
Además de preguntar cuánto duele, fíjate en cómo se mueve: si evita apoyar el talón, empieza a cojear o deja de participar en actividades que antes hacía con comodidad. Son datos útiles para valorar cuánto le está limitando.
En consulta, la localización del dolor y su relación con la actividad orientan la exploración. Comprobamos el pie, la movilidad del tobillo y la marcha para diferenciar un cuadro compatible con Sever de otras causas. Una radiografía no suele ser necesaria en una presentación típica; puede indicarse para descartar otros problemas, pero no confirma Sever por sí sola.

Señales que requieren otra valoración
No conviene atribuirlo al crecimiento si aparece fiebre, inflamación importante, dolor persistente en reposo o por la noche. La imposibilidad de apoyar el pie o un dolor intenso tras un golpe requieren atención médica sin demora.
También merece revisión una cojera que se mantiene o un dolor que empeora pese a reducir la actividad. Aunque inicialmente parezca una sobrecarga, la evolución puede hacer necesario reconsiderar el diagnóstico.
Tratamiento: qué puede ayudar al dolor de talón
El tratamiento busca aliviar las molestias y recuperar la actividad. Para ello suele ser necesario combinar una adaptación del deporte con medidas que faciliten el apoyo y, cuando se toleran, ejercicios. La elección depende de cuánto limita el dolor y de lo que muestre la valoración.

Reducir el impacto que provoca molestias
Si correr y saltar aumentan el dolor, el primer ajuste está en esas actividades. Puede bastar con reducir el tiempo de entrenamiento o retirar temporalmente una parte de la sesión. Cuando caminar ya resulta doloroso o hay cojera, puede hacer falta parar el deporte durante un periodo.
La bicicleta o la natación pueden permitir que siga activo, siempre que resulten cómodas. También cuenta lo que ocurre fuera del club: reducir un entrenamiento y mantener después una tarde entera de fútbol en el parque puede dejar el talón igual de molesto.
Para saber si la adaptación está funcionando, observa la respuesta durante la actividad y después:
| Qué ocurre | Cómo interpretarlo |
|---|---|
| El dolor aumenta o aparece cojera durante el ejercicio. | La actividad necesita reducirse o detenerse; no conviene completar la sesión a costa de cambiar la forma de moverse. |
| Al terminar le cuesta caminar más que antes. | El esfuerzo ha aumentado las molestias y conviene ajustar la siguiente sesión. |
| Al día siguiente sigue claramente peor. | La adaptación ha sido insuficiente; si se repite, es necesario revisar el plan. |
| Camina con comodidad y vuelve a su situación habitual. | Es una respuesta favorable, aunque no justifica por sí sola pasar a un entrenamiento completo. |

Ejercicios de movilidad y fuerza
Los ejercicios deben responder a una necesidad. Si existe una limitación de movilidad, pueden ser útiles los movimientos suaves de tobillo y los estiramientos de pantorrilla que se toleren bien. Forzar el estiramiento hasta provocar dolor en el talón no mejora su utilidad.
El trabajo de fuerza se introduce según la evolución. Una elevación de talones con apoyo puede ser un punto de partida en algunos casos; en otros, ese ejercicio todavía resulta molesto y necesita adaptarse. La cantidad, la dificultad y la progresión deben ajustarse al niño, en lugar de seguir una rutina genérica de internet.
La fisioterapia ayuda a seleccionar ese trabajo y a comprobar cómo responde. La familia debe tener claro qué ejercicios hacer en casa, cómo realizarlos y cuándo modificarlos. El avance se nota en actividades concretas: caminar mejor, tolerar más tiempo de juego o recuperar los movimientos del entrenamiento.
Calzado, taloneras y plantillas
Un calzado cómodo y con amortiguación puede hacer más tolerable el apoyo. Conviene revisar tanto las zapatillas del día a día como las botas o zapatillas deportivas: el ajuste, el desgaste y las molestias al utilizarlas aportan información.
Las taloneras pueden aliviar el dolor en algunos niños. No todas tienen la misma función: unas amortiguan el apoyo y otras elevan ligeramente el talón. La elección depende del caso y del espacio disponible en el calzado.
Las plantillas personalizadas tampoco son necesarias por el hecho de tener Sever. Cuando hay motivos para estudiar con más detalle la marcha o el apoyo, una valoración de podología infantil y deportiva puede ayudar a decidir si aportarían algo. Llevar a la consulta el calzado con el que entrena facilita esa revisión.

Cuándo puede volver a entrenar y competir
Que el dolor haya bajado después de descansar es una buena señal, pero falta comprobar qué ocurre al recuperar el esfuerzo. Caminar sin cojera, correr y realizar los gestos propios del deporte son exigencias diferentes. La vuelta debe avanzar entre ellas de forma gradual.
Por ejemplo, participar en una parte suave del entrenamiento permite probar la respuesta antes de añadir aceleraciones, saltos repetidos o cambios de dirección. En un futbolista, tolerar unos minutos de carrera no equivale a estar preparado para disputar un partido.
El trabajo de readaptación sirve para recuperar esas demandas cuando hace falta. Es útil que familia y entrenador compartan las mismas indicaciones sobre tiempo de participación y actividades permitidas. Así, la adaptación puede mantenerse también en el campo.
Si reaparece dolor creciente, cojera o empeoramiento posterior, conviene reducir el esfuerzo y revisar la evolución. La fecha del próximo partido no es un criterio de recuperación.

Cuánto dura y por qué puede volver a doler
La duración varía. Algunos niños mejoran en semanas y otros necesitan varios meses de adaptación. Importa tanto el tiempo transcurrido como la evolución: si camina con más comodidad, si el dolor aparece menos y si recupera actividades que antes le limitaban.
Las molestias pueden reaparecer mientras continúa el crecimiento, especialmente al aumentar el deporte. Esto no demuestra por sí solo que el tratamiento haya fallado. Sí es un motivo para revisar los cambios recientes y ajustar la actividad antes de que vuelva a limitarle de forma importante.
Una vez que madura y se cierra la zona de crecimiento del calcáneo, Sever deja de producirse. Si el dolor cambia de características o no mejora como se esperaba, no conviene limitarse a esperar a que el niño crezca: hace falta reevaluarlo.
Para ampliar información, puedes consultar la guía para familias sobre la enfermedad de Sever de la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos, revisada por especialistas en ortopedia pediátrica.
Valoración del dolor de talón en AD Fisioterapia Valencia
Si tu hijo tiene molestias que se repiten, cojea o no puede entrenar con normalidad, en AD Fisioterapia Valencia podemos valorar el origen del dolor y orientar el tratamiento. Según lo que necesite, contamos con fisioterapia, podología y readaptación deportiva, además de indicar cuándo conviene una valoración médica.
La consulta permite aclarar qué actividad puede mantener, qué ajustes tienen sentido y cómo acompañar la vuelta al deporte. Puedes conocer nuestros servicios de fisioterapia y valorar con nuestro equipo qué necesita tu hijo.
Preguntas frecuentes sobre la enfermedad de Sever
¿Es grave la enfermedad de Sever?
Por lo general evoluciona bien y no deja secuelas. Puede, sin embargo, limitar bastante el deporte o la marcha. Confirmar el origen del dolor es importante antes de atribuirlo al crecimiento.
¿Puede seguir jugando al fútbol?
Algunos niños pueden continuar con una adaptación, mientras que otros necesitan parar temporalmente. El dolor importante, la cojera y el empeoramiento después del ejercicio indican que la actividad debe revisarse.
¿Necesita plantillas para recuperarse?
No necesariamente. Una talonera u otro apoyo pueden ayudar en determinados casos, pero las plantillas a medida necesitan una indicación concreta. La valoración permite decidir si tienen sentido.
¿Debe estirar aunque le duela?
El estiramiento no debería provocar un dolor intenso en el talón. Si resulta molesto, conviene modificarlo o retirarlo y consultar cómo adaptarlo. Insistir no garantiza una mejor recuperación.
¿Puede afectar a los dos talones?
Sí. Las molestias pueden aparecer en uno o en ambos, y no tienen por qué ser igual de intensas. Lo importante es valorar el patrón del dolor y cuánto limita la actividad.